Pintura clásica

Cerámica de figuras rojas que representa a Edipo interrogado por la esfinge

Por pintura clásica entendemos aquella que tuvo lugar durante la antigüedad en occidente, entre los siglos IX a.C. y el V de nuestra era, momento en el que el último emperador de Roma fue depuesto.

Pintura griega

Hoy día se conservan muy pocos ejemplos de pintura griega, y la que conocemos se debe, o bien a las descripciones literarias, o a las copias que realizaron los romanos de las originales, una práctica que también se extendió a la escultura. No obstante, hasta nosotros han llegado un gran número de piezas de cerámica, que constituyó uno de los principales soportes sobre los que los griegos desarrollaron el arte del pincel.

La cerámica griega no habría alcanzado ni la calidad ni el valor que hoy día tienen si no hubiera sido precisamente por la pintura que la decoraba. Dentro de la cerámica helena se pueden distinguir varios periodos. El primero (siglos IX-VIII a.C.) fue el Geométrico, llamado así porque el diseño partía de formas geométricas simples sin resaltar en exceso en la superficie de las vasijas. Conforme se aproximaba el periodo Arcaico (750-500 a.C.), los dibujos fueron adquiriendo más volumen para, llegada dicha etapa, revelarse las primeras figuras humanas, realizadas al principio de forma muy estilizada. La temática era al principio mitológica y se dividía en escenas puestas una encima de la otra como si fueran estratos, a modo de franjas horizontales. Durante el periodo Clásico (500-400 a.C.), la pintura sufrió un estancamiento que se reflejó en cierta austeridad, muy posiblemente oscurecida por el nuevo arte en auge, la escultura. Hubo que esperar al periodo Helenístico (323 a.C.- 30 a.C.) para que la pintura recuperara su colorido y viveza.

En cuanto a los ejemplos más célebres e importantes de cerámica pintada encontrados hasta ahora, estos son los que, realizados con una extraordinaria técnica, mostraban el dibujo ejecutado en negro y dispuesto sobre fondos rojos; es la llamada “Cerámica de figuras negras”. Pero también existen buenos ejemplos de la otra categoría, la “Cerámica de figuras rojas”, que data de alrededor del año 530 a.C. y fue inventada por el pintor ateniense Andócines. La nueva técnica permitió una representación más naturalista y cercana a la realidad, ya que devolvía la luz a las imágenes que la antigua técnica definía de manera antinatural mediante la opacidad de la sombra. Pintores que emplearon esta técnica en las últimas décadas del siglo IV a.C. fueron Eufronios, Fincias o Eutímides.

Cerámica de figuras negras sobre vasija

Otros pintores importantes, aquellos cuyas obras no han llegado hasta nuestros días debido a que pintaron sobre otros soportes fueron, entre otros, Polignoto, Zeuxis y Parrasio, del siglo V a.C., y el famosos Apeles, pintor de Alejandro Magno, del siglo IV a.C.

Zeuxis y Parrasio son los protagonistas de una célebre leyenda. Esta cuenta que, para resolver la rivalidad que siempre hubo entre ambos, decidieron hacer un concurso para ver quién era capaz de pintar mejor. Zeuxis pintó unas uvas de forma tan real que los pájaros se acercaron para intentar comérselas; Parrasio, por su parte, cubrió su obra con lo que, a la vista de Zeuxis, pareció un velo, y cuando éste le pidió a su contrincante que lo retirara para ver la pintura que escondía, comprobó, para su sorpresa, que tal velo era pintado, viéndose por ello obligado a reconocer su derrota pues, aunque él había logrado engañar a los pájaros, Parrasio había conseguido engañar al ojo de un artista. Esta anécdota sirve para llegar a la conclusión de que la calidad de la pintura durante este periodo se medía por el nivel de cercanía a la realidad de la representación.

Representación de dos luchadores en una pintura mural etrusca

Aunque de Apeles tampoco nos ha llegado ninguno de sus trabajos, sí existen datos acerca de su producción, estilo y técnica por las fuentes literarias antiguas, las cuales tuvieron un gran impacto y sirvieron de inspiración para los maestros del Renacimiento. Ente las obras que se supone realizó, hay retratos de Filipo II de Macedonia, de Alejandro, de sus generales, así como obras de temática mitológica.

Pintura etrusca y romana

El periodo del arte denominado como “etrusco” se desarrolló desde comienzos del siglo VII a. C. hasta los albores del siglo I. De esta etapa sí se han conservado importantes ejemplos en pintura. Los más vistos son de carácter mural, pero también se han encontrado piezas de cerámica policromada, cuyos mejores restos han sido extraídos de los yacimientos del Acrópolis de Cerveteri.

La pintura mural solía decorar el interior de las cámaras funerarias y las tumbas, como las de Tarquinia o los Augures. La temática giraba en torno a la representación de escenas de baile, eróticas, fiestas, actividades deportivas, caza y pesca. La técnica empleada era el fresco, ejecutado con estilo plano y lineal al principio para, a partir del siglo III, evolucionar hacia un mayor colorido, espíritu narrativo y sentido del volumen.

La pintura romana la conocemos gracias a los exquisitos frescos procedentes sobre todo de Pompeya (algunos de los cuales se han conservado intactos), de Herculano y de la propia Roma.

Dentro de la pintura pompeyana se diferencian cuatro estilos: el de las “incrustaciones”, de época republicana y que imitaba la decoración de mármoles; el “arquitectónico”, que podríamos considerar como el antecedente de la pintura ilusionista, ya que simulaba elementos constructivos que mezclaba también con otros temas figurativos y bodegones; el “ornamental” o “de candelabros” , de la primera mitad del siglo I d.C., que incorporaba en las representaciones arquitecturas fantásticas, guirnaldas de flores, elementos vegetales y amorcillos; y por último el “ilusionista”, de la segunda mitad del siglo I, que suponía un híbrido de los anteriores al que se sumaban escenas de carácter mitológico.

Representación romana sobre incrustaciones de una vendimiadora

Entre las pinturas murales más célebres encontradas en Pompeya están las halladas en las paredes de las distintas villas y casas; entre éstas la Villa Misterio, la Casa del Vettii, la Casa del Dioscuro y la Villa en Boscoriali. En Roma, los mejores ejemplos los hallamos en la Domus Aurea de Nerón; también con un estilo ilusionista se realizaron los célebres frescos de la Villa de Livia en Prima Porta. De Pompeya proceden también los magistrales retratos, de un realismo y colorido sin precedentes, de La poetisa (posiblemente Safo) y El abogado y su esposa, también llamado Retrato de Paquio Proculo y su esposa, del siglo I.