Segundo imperio mexicano

    Ejecución del emperador Maximiliano, según óleo de Édouard Manet.

    Breve periodo de la historia de México, comprendido entre 1864 y 1867, en el que el príncipe de la casa de los Habsburgo, Maximiliano, se convirtió en emperador de México. La inestabilidad política del país y la falta de apoyos condenaron al fracaso la aventura de Maximiliano, que terminó fusilado.

    A mediados del siglo XIX, México se debatía en medio del caos debido al permanente enfrentamiento armado entre liberales y conservadores. La constitución de 1857, de corte liberal, exaltó aún más los ánimos entre ambas facciones, lo que desembocó en una guerra civil conocida como la “Guerra de la Reforma” (1857-1860). La lucha terminó con la victoria del liberal Benito Juárez, que tomó posesión como presidente en enero de 1861, mientras que para muchos conservadores la victoria liberal supuso el exilio rumbo a Europa, sobre todo a Francia.

    A pesar del fin de la guerra, México se hallaba inmerso en una profunda crisis económica, por lo que Juárez decretó en julio de 1861 la suspensión de la deuda externa, medida que afectó especialmente a España, Inglaterra y Francia. Entre tanto, en este último país, los exiliados conservadores mexicanos consiguieron convencer al emperador Napoleón III, siempre deseoso de expandir la influencia francesa, para que interviniera en el país latinoamericano.

    En octubre de 1861, las tres naciones europeas firmaron una alianza para exigir el pago de la deuda a Juárez, aunque Francia preparó, al mismo tiempo, una expedición militar con la idea de anexionarse México. Las fuerzas europeas ocuparon Veracruz en diciembre de 1861, aunque poco después Juárez llegó a un pacto con ingleses y españoles (acuerdo de Soledad) por el que se retiraron del país.

    Los franceses, sin embargo, siguieron ocupando territorio mexicano y recibiendo nuevos refuerzos, y en junio de 1863 conquistaron la ciudad de México. Benito Juárez se vio forzado a instalar su gobierno en diferentes ciudades del norte del país y a iniciar una guerra de guerrillas contra las fuerzas francesas.

    Napoleón III ofreció la corona a Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador de Austria, Francisco José I. El príncipe austriaco, casado con Carlota, hija del rey de Bélgica, desembarcó en Veracruz el 28 de mayo de 1864 y llegó a la capital mexicana el 12 de junio, con lo que se inició el llamado Segundo imperio mexicano. Maximiliano I, que estaba convencido de contar con el apoyo del pueblo, intentó llevar a cabo una política de reconciliación nacional en un país devastado y con una guerra todavía activa. Tomó sin embargo algunas medidas que no contentaron a nadie. Así, la promulgación de un código civil, la aprobación de una legislación que regulaba las condiciones de trabajo y el mantenimiento de la legislación sobre la libertad de culto hicieron que perdiera los apoyos de las clases conservadoras y de la iglesia católica. Además, la dependencia militar de Napoleón III, su propia condición de monarca y la publicación de un decreto en noviembre de 1864 por el que las guerrillas republicanas de Juárez eran consideradas partidas de bandidos y, por tanto, sus miembros podían ser fusilados, le granjearon el rechazo de los liberales.

    A partir de mediados de 1865 el panorama para Maximiliano comenzó a oscurecerse aún más. El gobierno de los Estados Unidos, una vez concluida su guerra civil, presionó intensamente a Francia para que retirase las tropas de México. A esto se unía el tremendo coste económico y humano que implicaba mantener casi treinta mil soldados, por lo que Napoleón III decidió retirar su ejército.

    La marcha de las fuerzas francesas en febrero de 1867 supuso el golpe de gracia para el tambaleante Segundo imperio mexicano. Inmediatamente, Juárez y sus tropas comenzaron a reconquistar el territorio y a ocupar las ciudades. Por su parte, Maximiliano, que había decidido quedarse en el país latinoamericano mientras que su mujer marchaba a Europa en busca de apoyos, concentró todos sus soldados, alrededor de nueve mil, en Querétaro. El 5 mayo de 1867 comenzó el asedio a esta ciudad por parte de las fuerzas republicanas, que la conquistaron unos días más tarde.

    Maximiliano fue capturado y juzgado por una corte marcial que lo condenó a morir fusilado. El presidente Juárez, una vez reinstalado su gobierno en la capital, desoyó todas las peticiones de clemencia y ordenó la ejecución el 19 de junio de 1867. De esta manera, acabó la aventura de Maximiliano I, que dejó el país devastado y un rastro de decenas de miles de muertos en las luchas entre republicanos y el ejército francés. Paralelamente, en diciembre de ese año, Juárez fue reelegido presidente e inició una amplia labor de reconstrucción nacional hasta su muerte en julio de 1872.