Provincias Unidas del Río de la Plata

    Escudo nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

    Entidad política que se constituyó en parte del territorio del antiguo Virreinato del Río de la Plata con el nombre oficial de Provincias Unidas de Sudamérica. Declararon su independencia en 1816 y formaron la base política sobre la que se construyó Argentina. Actualmente es uno de los nombres oficiales, junto con el de República Argentina y Confederación Argentina, que se pueden utilizar indistintamente para la designación de este país, según recoge su constitución. Además, las Provincias Unidas del Río de la Plata incluyeron territorios de los actuales Uruguay y Bolivia.

    El Virreinato del Río de la Plata, dependiente de la Corona española, había estado formado por las provincias de Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay. A comienzos del siglo XIX, la ideología a favor de la independencia de este territorio era predominante entre los criollos, secundados por las clases populares. Las invasiones del territorio de Buenos Aires, llevadas a cabo por tropas inglesas en 1806 y 1807, actuaron como catalizador de la voluntad independentista, pues las milicias populares que consiguieron rechazarlas estaban integradas por indios y mestizos y dirigidas por criollos. Estos últimos entraron así, por primera vez, a formar parte de las instituciones de gobierno, para convertirse después en líderes de la lucha independentista.

    En el año 1808, el rey español Fernando VII había sido depuesto por Napoleón Bonaparte. En mayo de 1810, sumida España en plena guerra de la Independencia contra los franceses y aprovechando la pérdida de autoridad por parte del virrey que eso suponía, los criollos organizaron un cabildo abierto. Las posturas de los participantes oscilaron entre la defensa de la proclamación de una nación independiente y la espera hasta que los acontecimientos en España se estabilizaran. En una solución de compromiso, el cabildo nombró una Junta presidida por el virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros. La participación del virrey provocó el rechazo de la población, que consiguió que unos días después, el 25 de mayo de 1810, se proclamara la llamada Primera Junta de gobierno, con sede en Buenos Aires y presidida por Cornelio Saavedra.

    Con los sucesos de la revolución de mayo se inició la lucha por la independencia de Argentina, aunque ésta no se proclamó hasta el año 1816. Hasta esa fecha se sucedieron varios gobiernos, cuyas tendencias políticas estaban polarizadas en torno a dos bandos: federalistas, partidarios de la autonomía de las provincias, y unitarios, ligados a la alta burguesía bonaerense. El federalista José Gervasio Artigas consiguió dominar, hacia 1814, las provincias de Oriente (actual Uruguay), Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

    El 9 de junio de 1816 se inauguró el congreso de Tucumán, al cual fueron convocados representantes de ambas tendencias, y que proclamó la independencia argentina. En 1819 el congreso se trasladó a Buenos Aires y elaboró una constitución centralista y autoritaria. Esto originó una sublevación federal y republicana que llevó a la disolución del congreso y al nombramiento de un nuevo gobierno dirigido por Manuel de Sarratea.

    El territorio inicial establecido en el congreso de Tucumán se vio reducido a mediados de la década siguiente. Por un lado, en 1825 el general Antonio José de Sucre consiguió la independencia del Alto Perú, que tomó el nombre de Bolivia. Por otro, Brasil se anexionó la provincia de Oriente en 1821. En 1825 el militar Juan Antonio Lavalleja organizó una expedición, conocida como la “sublevación de los 33 orientales”, para recuperar Oriente e incorporarlo de nuevo a las Provincias Unidas del Río de la plata. Este hecho desató el enfrentamiento del país con Brasil. En 1828 la provincia oriental se constituyó en una nación independiente con el nombre de República Oriental de Uruguay.

    En los años siguientes se mantuvo la lucha entre federalistas y unitarios. En 1826 el presidente electo Bernardino Rivadavia estableció la capital en Buenos Aires y proclamó una constitución de carácter centralista. En 1829 Juan Manuel de Rosas fue elegido gobernador de Buenos Aires, ejerciendo el gobierno hasta 1852 de forma absoluta e imponiéndose a las provincias. La oposición a su gobierno consiguió organizarse hacia 1851 y, apoyada por Brasil y Uruguay, formó el llamado Ejército Grande. Se desató entonces una guerra civil, de nuevo entre unitarios, liderados por Rosas, y federalistas. Justo José de Urquiza, al frente del Ejército Grande, logró una decisiva victoria sobre Rosas en la batalla de Caseros, cerca de Buenos Aires, el 3 de febrero de 1852. Una vez vencido, Rosas partió para el exilio y los federalistas convocaron un congreso general constituyente en Santa Fe que se abrió el 20 de noviembre de 1852. El 1 de mayo de 1853 el congreso aprobó una constitución y proclamó la Confederación Argentina, a la que se adhirieron todas las provincias excepto Buenos Aires, que no se incorporó hasta 1862. La constitución de 1853, aunque con modificaciones, continúa vigente en el país y reconoce el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata como una de las denominaciones oficiales de Argentina.