Arte griego

Altar de Zeus en Pérgamo, conjunto monumental de época helenística.

La época artística perteneciente a la Grecia antigua abarca el periodo de la historia de los pueblos griegos comprendido entre el final de la civilización micénica (siglo XII a.C.) y la dominación romana (siglo II a.C.).Pocas civilizaciones de la antigüedad han sido tan estudiadas como la griega. Además, ninguna ha influido tanto en el desenvolvimiento de la civilización occidental y de los diversos estilos que llenan la historia del arte. Es a ella a quien se debe el antropomorfismo típico de las manifestaciones artísticas occidentales hasta el siglo XIX así como el uso de proporciones, órdenes y equilibrios.

Estas características no fueron una “invención” helena sino que fue el resultado de la confluencia de diversas influencias de los pueblos que poblaron la península griega o que entraron en contacto con sus habitantes y colonos. Entre estas influencias cabe destacar tanto las procedentes de las islas Cícladas, de clara tradición neolítica, de Creta (arte minoico), de los invasores aqueos (arte micénico) así como las orientalizantes, las cuales penetraron en el mundo griego a través de las colonias helenas en Asia menor y, posteriormente, durante la época helenista.

Órdenes arquitectónicos griegos.

política: la época arcaica (siglos XI-V a.C.), la clásica (siglos V-IV a.C.) y la helenística (siglos IV-I a.C.). En líneas generales se puede decir que durante el primero de estos periodos, se produjo la síntesis de diversas culturas y se comenzaron a formar algunos de los aspectos que posteriormente definirían al arte clásico griego; esto se vería ya claramente en la segunda época, en la que los artistas griegos realizarían algunas de las grandes obras de la historia. En la tercera etapa artística, el helenismo, el arte griego se rendiría ante las influencias orientalizantes, buscando un estilo más recargado y, si se quiere, barroco.

Literatura

La griega es la primera literatura compleja y verdaderamente influyente de la historia de occidente. No resulta claro cómo se originó ya que su complejidad de formas y géneros no aparece en otras civilizaciones circundantes, aunque lo más probable es que fuese el resultado de los aportes individuales de diversas gentes.

Los griegos emplearon los más diversos géneros para dar cuenta de su cultura. Durante la época arcaica destacaron especialmente los poemas épicos y la lírica mientras que más tarde, en la época clásica, fue cultivado el teatro y algunos géneros no específicamente literarios (filosofía, historia, etc.).

Los poemas épicos, compuestos para ser relatados por los poetas itinerantes, tuvieron en Homero a su gran maestro. La Ilíada y la Odisea, atribuidas a este oscuro poeta, narran el famoso asedio de Troya por parte de los aqueos así como los posteriores viajes de Ulises por el Mediterráneo, historia que puede ser considerada como clave dentro de la construcción de los arquetipos filosóficos occidentales.

Los griegos produjeron además muchas obras de carácter mitológico. Al igual que ocurrió con la épica homérica, las leyendas y narraciones fueron sobre todo transmitidas oralmente aunque gran parte de ellas han llegado hasta nuestros días gracias a la labor compilatoria de Hesíodo (Teogonía y Los trabajos y los días). La lírica pura, por su parte, encontró brillantes obras en poetas como Safo, Arquíloco y Alceo, todos de la época arcaica.

Ya en la época clásica, la literatura griega fue abandonando el terreno de la lírica, aunque nunca totalmente, por otros géneros literarios como el teatro y, sobre todo, por el mundo de la filosofía y la historia. Dentro del primero destacaron autores como Sófocles , Esquilo , Eurípides y Aristófanes , todos ellos de la época clásica, mientras que en la filosofía brillaron con luz propia Platón , Aristóteles o Sócrates y en la historia Policleto, Heródoto y Tucídides .

Arquitectura

El desarrollo del arte arquitectónico griego estuvo influenciado por el desarrollo socio-económico y político de la polis (ciudad estado). La civilización helena halló su máximo esplendor como cultura urbana y es en este contexto donde se hallan las más importantes expresiones arquitectónicas de la época. A diferencia de Egipto, la arquitectura no sirvió tanto para celebrar el poder del faraón como para festejar el triunfo del pueblo (demos) sobre la tiranía. Es por ello que las principales obras se encuentran en el terreno de lo comunal, ya fueran templos, teatros, gimnasios, etc., en vez de en el ámbito de lo privado, como pueden ser los palacios o las tumbas funerarias.

De sus experiencias en el campo arquitectónico surgieron los conocidos como los tres órdenes clásicos: el dórico, el jónico y el corintio. Estos tres órdenes nacieron de la combinación equilibrada de un elemento sustentante, la columna, y de la parte superior del edificio o entablamento, que soportaba la techumbre. Los dos primeros órdenes fueron típicos de la época clásica mientras que el tercero tardó en ser aceptado por los griegos, por lo que se encuentra entre el clasicismo y el helenismo.

El Partenón ateniense, templo de estilo dórico.

El orden dórico era un estilo austero y robusto. Las columnas de los edificios dóricos se apoyaban directamente en el suelo y estaban recorridas por estrías verticales, que eran más gruesas en el centro. Estaban rematadas por el capitel, que tenía forma de almohadilla sin adornos. Las columnas, con sus respectivos capiteles, soportaban la estructura adintelada u horizontal del edificio, que recibe el nombre de entablamento, formado a su vez por tres unidades, que podían o no estar decoradas. El ejemplo más característico de templo dórico es el Partenón (448-438 a. C.), en la Acrópolis ateniense.

El Doríforo de Policleto estuvo considerado como el canon de belleza.

El orden jónico, del cual los templos del Erecteion (421-414 a.C.), Atenea Niké (siglo v a. C.) y de Apolo Epicurio (h. 420 a.C.) son de los más destacados, era más fino y ornamental. Sus columnas se apoyaban en el suelo a través de la basa formada por dos piezas, una cóncava y otra convexa. También estaban recorridas por estrías, separadas por superficies lisas. Los capiteles que las coronaban eran adornados con volutas y por una pieza rectangular que sostenía el entablamento, dividido éste por tres franjas horizontales.

El orden corintio, por último, supuso una evolución del jónico. Este estilo destacaba por su capitel, que era decorado con hojas de acanto y volutas en los ángulos. Uno de los templos más bellos construidos en este estilo es el Olimpeion de Atenas (175-164 a.C.).

Artes plásticas

La escultura griega se caracterizó por ser claramente antropomorfa; a diferencia de otras tradiciones artísticas contemporáneas, los artistas griegos rechazaron el zoomorfismo de otras culturas y centraron su producción artística en la figura humana. Esta tendió a ser representada siguiendo un canon o norma en la que destacaba la armonía y el equilibrio.

Tras un periodo de tanteos que se corresponde con la época arcaica, el genio del escultor griego alcanzó su máximo esplendor durante los siglos V y IV a.C., y de forma especial en Atenas. El escultor más representativo de este periodo fue Fidias , de cuya obra se conserva parte de la realizada para el Partenón, más concretamente el friso interior, que contiene la célebre Procesión de las Panateneas. En ella se observa cómo el pueblo de Atenas marcha para rendir homenaje a la diosa de la ciudad, Palas Atenea. Los hombres aparecen mezclados en la escena con dioses y animales, llenos de armonía y majestad. Otra escultura célebre del periodo fue el Doríforo de Policleto, que se convirtió en el canon, en el modelo de la belleza griega. También destaca el Apolo de Praxíteles o el Discóbolo de Mirón.

La Victoria de Samotracia, escultura que refleja la complejidad artística imperante en las colonias griegas de Asia menor.

Tras la hegemonía ateniense, durante el periodo helenístico el centro artístico griego se desplazó hacia las colonias de Asia menor y, especialmente, a la ciudad de Pérgamo. Fue en ellas donde se realizaron importantes esculturas del periodo como el Galo moribundo, la Victoria de Samotracia o los relieves del Altar de Zeus. Todas ellas reflejan una serie de cambios producidos durante los últimos momentos del periodo clásico como son la acentuación de la expresión y la complejidad de las esculturas.

Al contrario que la escultura o la arquitectura, los griegos apenas desarrollaron una pintura de relieve o si lo hicieron, no ha llegado hasta nuestros días (caso de las obras del afamado pintor Apeles). En este sentido, sólo cabe destacar la decoración de vasijas, ánforas y cuencos. En ellas se pintaron bellas figuras a través de las cuales se narraban historias épicas (muchas procedentes de la Ilíada) o situaciones cotidianas de la civilización griega. Un ejemplo de la pintura decorativa helena es Orfeo entre los Tracios, del año 440 a.C.

Música

La música jugó un papel importante dentro de la vida pública griega, ya fuera para acompañar las ceremonias políticas, ya fuera para generar atmósferas en las representaciones teatrales. Para ello se utilizaron instrumentos de cuerda, viento y percusión, como las flautas y los tambores. Sin embargo, dado que su vía de transmisión fue predominantemente oral, apenas han quedado rastros de ella salvo por menciones de autores como Platón o Aristóteles. Sí han llegado hasta nuestros días, sin embargo, los estudios realizados por distintos filósofos como Pitágoras en los que se analizaba la relación entre la música y las matemáticas o algunos tratados teóricos sobre la música.